DESDE QUE TE FUISTE

TÍTULO ORIGINAL: Since You’ve Been Gone

AUTORA: Morgan Matson

EDITORIAL: Plataforma Neo

Nº PÁGINAS: 384

LIBRO INDEPENDIENTE

ENLACE A PRIMER CAPÍTULO

 

SINOPSIS

Emily y Sloane siempre han sido mejores amigas. Pero, justo antes del que debería haber sido el verano más épico de todos, Sloane simplemente… desaparece. Y lo único que deja atrás es una lista de cosas por hacer.

En ella, hay trece tareas que Emily no haría jamás. Pero ¿y si sirvieran para devolverle a su amiga? ¿Coger manzanas por la noche? Vale, eso es fácil. ¿Bailar hasta el amanecer? Claro. ¿Por qué no? ¿Besar a un desconocido? Eh…

Emily ahora se enfrenta a un verano lleno de sorpresas, aunque contará con la ayuda inesperada de Frank Porter para tachar elementos de la lista de Sloane.
¿Nadar desnuda? Espera… ¿qué?

OPINIÓN PERSONAL

Todo comienza cuando Sloane, la mejor amiga de Emily, desaparece. Tras una semana de completa ignorancia respecto a su paradero a Emily le llega una lista de trece retos que ella, en circunstancias normales, no haría. Así que Emily, desesperada por encontrar a su amiga, comienza a hacer las cosas de la lista.

Solo la idea, la trama principal, ya me parece de lo más original. Y aunque para ser un libro juvenil/romántico/contemporáneo es bastante largo, tenía muchas ganas de empezarlo. Y, sinceramente, el principio me decepcionó un poco. Era como si todo estuviese en pausa, como si no pasase nada relevante a pesar de llevar leídas ya cincuenta páginas. Emily me caía mal, no entendía su forma de ser y actuar, tampoco entendía su relación con Dawn y con Frank… Pero continué leyendo. De hecho, menos mal que continué leyendo.

A cada página que pasas mejor es el libro. Más te gusta, más te engancha, más lo disfrutas y más lo vives todo junto a Emily. Nunca, repito NUNCA, he visto un personaje mejor desarrollado y con una transformación y evolución durante el libro mejor escrita. Al principio Emily es tímida, se mueve solo por su zona de confort y vive a la sombra de Sloane. Una vez que le quitan a su gran pilar, se ve obligada a hacerlo todo por su cuenta, hacer nuevas amistades, superar miedos y demás. Ocurre poco a poco, a lo largo de todo el libro. No te das cuenta de ello hasta las últimas páginas. Pero Emily pasa de eso a ser una mujer que brilla por ella misma, atrevida, segura y extrovertida.

–Eres lo más resplandeciente en la habitación. Brillas.

Me quedé sin palabras. La gente decía ese tipo de cosas sobre Sloane, no sobre mí.

–¿Qué? –preguntó Frank, mirándome a los ojos.

–Es solo que… –respiré temblorosa– nunca nadie me había dicho algo así.

–Entonces no ven lo que yo veo.

Además, conectas en seguida con ella. Siente cosas que todos hemos sentido alguna vez y es muy fácil sentirse identificada. Emily vive con sus padres y con su hermano pequeño Beckett. Y se muestra la relación que tiene con ellos, cómo se siente al respecto, su vida diaria… Y pasa lo mismo con el resto de sus amistades.

Y ese es otro punto a favor del libro: la amistad y las relaciones. En Desde que te Fuiste se habla de amistades de todo tipo: chico y chico, chica y chica, chico y chica, entre familia, nuevas, viejas… Y es algo maravilloso. Al igual que los personajes, están desarrolladas a la perfección. Sin forzar las cosas, a su propio ritmo. En primer lugar están Emily y Sloane, la amistad estrella (o quizá no tanto) de este libro. Sloane es, sencillamente, lo contrario a Emily al principio de la novela. Y aún así encajan a la perfección. Sloane no es un personaje que me haya gustado demasiado, eso debo admitirlo. Pero no sé si es por la relación que tenía con Sam, por como trataba a veces a Emily o por el secreto que guardó sobre su familia. No lo sé.

Luego están Frank y Collins, amigos de toda la vida. Al contrario que Emily y Sloane, ellos no están las veinticuatro horas al día juntos. Tienen otro tipo de amistad. Y es igual de válida. Por ciertas cosas tienen la oportunidad de pasar el verano juntos, y ambos (sobre todo Collins) están muy emocionados. Se ve que confían plenamente el uno en el otro y que pueden ser ellos mismos, hacer el tonto y no ser juzgados.

Recuérdame que te cuente sobre mi experiencia en la cárcel de Disneyland. Spoiler alert: no es el lugar más feliz del mundo.

Después tenemos a Emily y Dawn, una amistad de lo más inesperada que me ha encantado. Comienza cuando Dawn se entera de que su novio le ha puesto los cuernos y entra llorando a la heladería donde trabaja Emily. A partir de ahí y, un poco gracias a la lista de Sloane, forjan una amistad sincera que perdura durante toda la novela.

Y, por último, Frank y Emily. Desde el comienzo del libro se sabe que algo va a pasar entre ellos, algo más que una amistad. Pero es maravilloso ver como la relación de estos personajes evoluciona de conocidos a amigos, buenos amigos y de ahí a algo más. Y es que si hay algo que Morgan Matson hace bien es el desarrollo de sus personajes y de sus respectivas relaciones. He disfrutado cada pequeño paso, detalle y momento entre Frank y Emily. Y creo que, al igual que ella, he llegado a enamorarme un poquito de él.

Estos cuatro personajes (Emily, Frank, Dawn y Collins) forman un grupo. Los tres ayudan a Emily a completar la lista, pero al final la lista acaba siendo más una diversión para ellos y menos un plan para encontrar a Sloane. A parte, cada uno de estos personajes tiene una relación diferente con el resto. Y eso me parece increíble, porque en la vida real es así siempre y en los libros no se suele enseñar.

No creo que tengas que hacer algo tan grande para ser valiente. Y, de todas formas, son las pequeñas cosas las que más cuestan.

Como ya he dicho antes, el desarrollo de los personajes es algo que me ha encantado. Sobre todo el de Emily, puesto que es el más notable. Pero respecto a Frank, a Collins y Sloane hay otra cosa que me ha encantado. No es que hayan evolucionado, sino que se ha visto su verdadero ser. Ahora pongo un ejemplo.

Al principio de la novela conocemos a Frank Porter: alumno de excelencia, con una novia igual de brillante y siempre perfecto y dispuesto a ayudar a cualquiera. Y entonces Emily comienza a cruzárselo en su camino y vamos descubriendo pequeñas pinceladas de su personalidad. Nos damos cuenta, junto a Emily, que su vida no son flores y mariposas. Que no es tan perfecto en todo lo que hace. Que tiene miedos e inquietudes. Que su relación con su novia es más que una simple relación. Vemos la música que le gusta, pequeñas manías que tiene, su lado más relajado… Básicamente, vemos que Frank Porter es más que un nombre y una función en la vida. Es una persona. Y eso me encanta.

La historia está contada en primera persona desde el punto de vista de Emily. En mi opinión, es lo que hace que te adentres tanto en la historia. Que lo vivas todo según lo vive la protagonista. Y es que Morgan Matson se ha lucido a la hora de escribir este libro, porque es una narración ligera y muy, muy fácil de leer, pero íntima y personal. No sé cómo lo ha conseguido exactamente, pero lo he agradecido mucho.

Era como nadar bajo las estrellas, como dormir al aire libre, como escalar un árbol en la oscuridad y admirar las vistas. Era aterrador y seguro y tranquilo y emocionante al mismo tiempo. Era la forma en que me sentía cuando estaba con él.

También me ha gustado mucho que, aunque cada capítulo trataba específicamente de cada uno de los retos de la lista, no todo trataba sobre ello. Quiero decir, había un gran equilibrio entre trama principal y subtramas (la relación con Frank, su pasado con Gideon, la situación familiar…etc).

En resumen, me ha encantado este libro. Los personajes y las relaciones entre ellos son sin duda lo mejor, y la narración también es un punto fuerte. Lo que menos he disfrutado ha sido el principio y algunos flashbacks que, aunque eran necesarios para entender ciertas partes referentes a la trama, se me hacían pesados y bajaban mucho el ritmo de la novela. Pero en general, Desde que te Fuiste ha sido un libro que he disfrutado mucho y que recomendaría sin dudarlo.

PUNTUACIÓN

4’5

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